Seguidores

miércoles, 15 de junio de 2016

Mujeres como yo, no deben estar con hombres como tú


10646683_850598148311862_7612360854807975621_n-300x1481-620x350


He tomado la decisión de dejarte, aunque en realidad tú fuiste quien se fue primero y yo de idiota me aferré con la esperanza de que regresarías a mi lado cuando en realidad ya caminabas lejos…

Siempre puse la excusa de que era por amor todo lo que tú hacías; más bien, yo te permití tantas cosas que cuando me di cuenta, se te había hecho costumbre. Por ejemplo: el llegar tarde siempre a nuestras citas o el cancelar en último momento, la falta de interés en esta relación, tu obsesión por el trabajo.

A veces pienso que te dejé de gustar, que hay alguien más, pero ahora qué más da eso… A tu lado perdí mi dignidad una y otra vez, me olvidé de la valiosa mujer que soy. ¿En qué momento dejé de respetarme a mí misma y permitirte que me pisotearas? ¿A qué hora pasé de la novia a un juguete entre tus manos?

2

Tú pusiste las condiciones y las acepté, como si lo que tuviéramos fuese un contrato que cuando te pareciese lo pudieses romper; nos veíamos cuando tú podías y ahí estaba yo de idiota con la esperanza de que llamaras. Me sentí más bien una dama de compañía, porque siempre las citas eran de prisa.

Estaba cegada por el amor que decía tenerte, pero a decir verdad, era un miedo el cual no me dejará avanzar si no te dejo ir, tengo que cerrar un circulo contigo. Necesito rencontrarme con la mujer fuerte y guerrera que soy, la que ni por un momento hubiese dejado a un lado su dignidad por un hombre que no vale la pena.

Te dejo porque me cansé de este desgaste de amarte y darte lo mejor de mí sin que fuese recíproco.

martes, 14 de junio de 2016

He dejado de vivir para hacerte vivir a ti

Llega un momento en que te han decepcionado tanto que ya no duele, se siente ese vacío intenso en el que solo quieres sumergirte y llegar hasta el fondo para luego salir y dejarlo atrás, no es necesario dar todo lo mejor de ti solo por hacer feliz a alguien que no hace nada por hacerte feliz a ti. No entiendo porque me dejabas permanecer a tu lado, se que no es amor, pero no quisiera creer que es egoísmo aunque sé que me estoy equivocando.

No me arrepiento del tiempo, pero sí de los daños y de haber dejado de vivir solo para hacerte feliz a ti y llevar la fiesta en paz mientras tú si vivías y disfrutabas tu vida en todo su sentido, cambiando así mi esencia, y sin poder ser yo sin tapujos ni molestias....he dejado de vivir para hacerte vivir a ti...

domingo, 21 de febrero de 2016

QUÉ TAL SI ME PERDONO?✨



Me he sentado a tomar un café conmigo mism@ frente al espejo y me descubrí alzándome la ceja como siempre, entonces me dije a mi misma; ¡Ya estuvo bueno de ser tan dura! y qué lo mejor era simplemente. Perdonarme.

Me perdono por dejarme en último lugar infinidad de veces...
Me perdono por hacerme pedazos para completar a otros...
Me perdono por no tener tiempo para mí...
Me perdono por no hacerme caso, y tropezar con el mismo obstáculo una y mil veces.
Me perdono por poner mi salud como un pendiente y no como una prioridad...
Me perdono por haber hablado de más...
Me perdono por haberme callado...
Me perdono por confundir resignación con tolerancia...
Me perdono no gastar en mí lo que sin reparo gasto en alguien más que a veces no lo merece...
Me perdono por mentirme...
Me perdono por no verme al espejo más seguido...
Me perdono por no ser más amable conmigo misma...
Me perdono por no tenerme paciencia ni tener constancia...
Me perdono por ser tan ruda cuando se trata de mí...
Me perdono no encajar en un molde...
Me perdono por no permitirme muchas cosas...
Me perdono por no disfrutar de otras tantas...
Me perdono por no valorar los momentos que valen la pena y darme cuenta muy tarde...
Me dije a mi misma; debemos aprender a soltar, a dejar ir y sobre todo; ¡A perdonar!. Debemos hacer frente común contra el mundo que está en nuestra contra... simplemente es el mundo y la gente es gente con lo bueno y con lo malo, a veces sólo estamos parados en el camino equivocado con alguien que viene a todo pulmón y nos arrasa sin miramientos. 
No hay explicaciones ni justificaciones, es así y así sucede.
¿Sabes?, le dije a mi niña interior necesito tu apapacho, tu abrazo, tu complicidad, he aquí el trato... Menos reproches y más amor, menos revivir el momento y más perdón.

¿Y si me perdono? Ampliamente y de verdad, sin echarme en cara después mi errores, sin pensar en un problema toda la noche, sin sentir un punzada con un recuerdo corrupto cruzándonos la mente.

¿Y si perdono mis errores y mi pasado? 
Sí, me perdono, me acepto, me acomodo las piezas y me reseteo la memoria y el corazón para poder perdonarme... ¡Si, me perdono para empezar a vivir!
Del muro: Daiana Dal Molin

lunes, 4 de enero de 2016

Quizás no estábamos destinados a estar juntos…


Porque te quise y te quiero, aunque estemos destinados a no ser.

– Julio Cortázar.

Cuando hablamos de destino, ¿En qué pensamos? ¿Un camino ya asignado? ¿Un camino que elegimos con el paso de la vida? Particularmente, no lo sé. Pero en este constante fluir de la vida, hay un día en el que el destino, la casualidad o como quieras llamarlo, te une con con alguien muy especial.

Esa persona que en el momento menos pensado llegan tu vida, silenciosamente, de puntillas… ¡y con la sonrisa perfecta, en el momento perfecto! Entra rompiendo esquemas y acabando con los principios que rigen tu vida. Llega poniéndolo todo patas arriba.

Ese tipo de persona especial que conoces una vez en la vida, en donde basta sólo una mirada para crear una química especial en el corazón. Sí, hablo de esa persona que entra como una luz para hacerte los días más alegres, para arrancarte una sonrisa sin esperarlo; de esa persona que llega y te abraza por detrás y te sale esa sonrisa de tonta… Sí, esa persona a la que empiezas a querer porque se lo gana con sus actos cada minuto que pasa.

2

Antes de conocerla, crees que eres feliz, pero es cuando llega que comprendes lo que es tocar el puto cielo con la punta de los dedos. Te sientes tan especial que ni siquiera necesitas motivos para amarla, ¡sólo la amas y ya!, y quieres vivir una vida entera con ella.

Y es justo en ese momento, en que esa persona te hace creer que el destino existe, y el tuyo, es estar a su lado. La llegas a amar a tal punto, que crees saber con certeza que es el amor de tu vida, que están hechos el uno para el otro.

Piensas que pasarán toda su vida juntos, sueñas que no la perderás, juras que la amarás por siempre y te invade la loca idea de envejecer a su lado. Y así recorren juntos una parte del camino, lo comparten.

Pero de pronto, la realidad te golpea, nuevamente te sorprende, pero ahora como despertar con un balde de agua fría. Así del mismo modo que llego esa persona, del mismo modo se va. Ahora ese mismo destino los separa, el camino se bifurca, se divide en dos.

Es así como la vida, a veces, une a dos personas y después las separa. Es así que un día despiertas y te das cuenta que el destino es un cabrón, que esa persona que un día puso a tu lado, ya no estará más allí, que sus vidas toman un camino diferente y que quizá, nunca se volverán a encontrar. Que los sueños y los anhelos ya no tienen futuro. Y que esa mirada de la que te enamoraste, en realidad no estaba destinada para ti. Que las promesas del “para siempre” se rompen, se parten en mil pedazos de la peor manera.

3

A veces, el destino se dedica a jugar con nosotros, como si todo lo que necesitamos para ser feliz es lo único que no podemos tener. Nos maneja a su antojo, nos permite conocer el amor, y él mismo se encarga de quitarlo de nuestra vida. No lo culpo, ni le reprocho nada, quizá somos nosotros que a pesar de luchar por lo que amamos, las circunstancias no están a favor; porque quizá si estábamos hechos el uno para el otro, pero no estamos destinados a estar juntos, sino a ser una lección más en nuestras vidas. Tal vez para algunos la vida se trate de eso.

Así que si no pueden tener un “futuro juntos”, si están destinados a no ser, haz que al menos, sea lo mejor de tu pasado.